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12.7.13

Dos lados

Que difícil es expresar las ideas que están sueltas dentro de la cabeza. Pero aquí vamos...
De un lado del río se podía sentir una suave primavera mientras que del otro lado, en la pequeña isla, había nieve y sangre. Era como vivir dos mundos, la normalidad y la rutina de un lado, mientras que del otro lado estaba la muerte, los gritos y el canibalismo.
La noticia había recorrido todo el pueblo: un avión se había estrellado en una pequeña isla cercana a nuestra ciudad y veinticinco personas estaban varadas sin ningún tipo de auxilio. Sólo había que esperar a que fueran muriendo uno por uno.
En el pueblo estaban las personas que hacían como si nada, los que lloraban por aquellas personas y los que utilizaban sus medios de ayuda para tomar fotos de la tragedia.
Recuerdo muy bien el momento en que salió otra noticia, el conductor del programa decía con un tono de alegría y dolor que habían fallecido todas las personas de la isla. Fue ahí, cuando una persona, de la cual no recuerdo su nombre, mostró las fotos que había sacado desde su helicóptero varios días antes. La hermosa y blanca nieve con inmensos "manchones" de sangre, personas en el suelo, partes de mujeres u hombres, imposible de distinguir, apoyados delicadamente en la inmensa blancura.
A partir de esas horrorosas imágenes, comenzaron las conclusiones, los falsos testimonios, las críticas, los innumerables llantos y por su puesto los nuevos "héroes" que decían haber ido a ayudar.
Gente que come gente, enfermedades, gritos, supuestos sobrevivientes. En menos de una semana millones de cosas rondaban por aquí.
Por otra parte, estaban los que soñaban ser uno de esos pobres hombres. Ahí es donde aparezco. El sueño fue tan intenso que estuve literalmente en el cuerpo de uno de ellos. Barba canosa, ropa rota y un rostro que pedía morir. "Estaba recostada en la nieve, tratando de moverme cuando lo que parecía un lobo o una mujer me atacó" después de contarle eso a una amiga, primero creyó que estaba loca y luego de unos segundos comenzó a murmurar si en realidad no era que el espíritu de un fallecido estaba dentro mio.
La locura había llegado al otro lado. Ya no eramos un pequeño poblado que disfrutaba de la primavera, nos estábamos convirtiendo en la isla. Peleas y fugitivos por todos los rincones... ¿Y si en realidad nosotros siempre fuimos los caídos del avión?

6.7.13

Una vez más, el mismo cuento.


De corazones rotos ni hablar. Volví a caer en la misma trampa. Pero esta vez el conquistador me engatusó con otro tipo de cuentos. Claro, no iba a ser tan tonta de dejarme llevar por lo típico. Se la rebuscó para encontrar mis debilidades ese punto "G", supo saber que me hacía feliz y que me lastimaba. Jugó sus cartas con el fin de ganar. Luego de un par de meses lo logró y entro en mi corazón, que frase tan cursi, mejor digamos que consiguió los besos que necesitaba para saciar su sed de ganador.
Alto, delgado, cabello castaño claro, ojos miel y una interesante sonrisa que incitaba a morder. No puedo explicar con palabras lo bello que era mirarlo a los ojos y sentirme querida. Lo que no sabía era que el lobo estaba llevando a caperucita por el bosque. No sólo se iba a robar la canasta, sino que también se iba a robar varios "te quiero". ¡Pero claro! Todos nos dejamos llevar por los deseos y por lo pasajero cuando un lobo tan atractivo se acerca a ofrecer un momento agradable.
El lobo me atrapó, me disfrutó y después me abandonó. No me quejo, las cosas que sucedieron fueron hermosas, o quizá si me quejo, todavía no lo descubrí.
Me dijeron que estoy enojada con migo misma por fracasar y no lograr endulzar al bello lobo, sin embargo, cuesta admitir que no logré obtener lo que anhelaba. 
Que lindura y paz me da volver a escribir. Voy a citar esas frases de amigas que se van a despedir y dicen "que no se corte eh!". Lástima que casi siempre se corta. Supongo que es un nuevo comienzo, vuelve la insulsa Nina, siempre el misma tema, que pena y que monótono ser así.
Espero que sea un hasta luego.

7.2.12

Cada vez creo menos en la amistad entre el hombre y la mujer. Siempre decía que era super común que dos personas de sexo opuesto sean amigos y compartan secretos como lo hacen dos mujeres por ejemplo. Que pequeño y alocado es el mundo. Ayer me hacías reír con tus chistes tontos, y hoy estoy pensando en el fin de semana para verte, o en lo tierno que sos cuando me hablas. Comienzo a parecer una ilusa cuando te veo, actúo como idiota y tartamudeo. Me río, sonrío y lloro frente a la computadora. Paso largas noches hablando contigo. Disfruto de cada minuto y segundo que tengo para verte. Muero por ese beso, esa caricia, ese abrazo o esa palabras que me podes dar.
¿Soñar un mundo perfecto donde nuestro amor es correspondido y no afecta a ninguna persona? Si y muchas veces seguidas. Es una y otra vez el mismo sueño, caminar juntos por el parque abrazados o tomados de la mano, nadie sufre, nadie se enoja por vernos así. Poder darte un beso, tranquila de que las cosas entre nosotros son un secretos. Solamente pido coraje para poder decir lo que siento y que lo nuestro sea convierta en una historia real.

30.1.12


Allí estabas como todas las tardes de invierno, caminando al lado del camino. Solo, como de costumbre dispuesto a llegar a destino aunque el clima te lo impidiera. Poco de lo que pasara a tu al rededor te importaba. Las primera vez que pasé a tu lado, no me registraste. Pensé tantas cosas, primero que a causa de la tormenta de nieve no querías levantar la vista; luego me dije a mi misma "¿y si no me quiere ver?". Por último me decidí a que simplemente no me habías visto, estabas en tu mundo (como todos los días) y tu música interior tapaba el sonido de mis pasos.
Días después cuando pasabas por enfrente de mi casa, te saludé, tampoco me viste. Mil cosas volvieron a cruzar mi mente. Había comprendido como eran las cosas entre nosotros. Luego de tantos años de amistad, deseabas vivir algo distinto, no era correcto que te juntes con el ratón de biblioteca, con la cuatro-ojos. Eso bajaría tu nivel social. Yo como una ilusa lo acepté y por tu felicidad, dejé que se fuera mi único mejor amigo, el que me escuchaba cada día, el que leía mi poesía; esa persona que me cuidaba en las enfermedades y me abrazaba en los malos momentos.

25.1.12

¿Te acordas como nos conocimos? Vos como cualquier parisino elegante visitabas habitualmente la Torre Eiffel, esa magnífica obra de arte en la cual hay doscientos veinticuatro metros de pura belleza e historias de amor; doscientos veinticuatro metros de vida.
No me quiero ir por las ramas, sin embargo, es imposible no recordar mis días en Paris, en la ciudad del amor, fue el viaje más maravilloso y perfecto que tuve en mi vida; de hecho fue el primero y el último también. En fin retomando el tema, como decía, yo estaba en la Torre por segunda vez. El día anterior cuando subí por primera vez te vi tan resplandeciente y puro como un ángel. Jamás se me cruzó por la cabeza que me hablarías, fue como un cuento de hadas, te acercaste cual caballero de la edad medieval y me preguntaste en un bello francés si era de la ciudad. Los nervios corrían dentro de mí, toscamente logre decirte algo no estoy segura qué pero te reíste, me sentí algo aliviada hasta que me tradujiste lo que había dicho “no, tonto cerdo”. Completamente ruborizada pedí perdón e intenté huir. Algo me detuvo, no, no fue tu mano fue una columna, para completar mi vergüenza me lleve por delante un poste. La gente de mí alrededor comenzó a reír mientras vos sonreías, me ayudaste a levantarme del suelo y me acompañaste hasta el café que estaba a cuatro calles de la Torre Eiffel.
El resto es otra historia.

Espero que les haya gustado el texto lo escribí para el concurso de la Srta While. que termina el veintisiete de este mes, ahora en unos días. Perdón por la ausencia es que no tenía mucho para escribir. Saludos.

14.1.12

En la vida uno experimente un montón de cosas. Muchas de las cuales son malas o afectan a alguna persona. Dicen que de los errores se aprende, que es mejor arrepentirse por haberlo hecho que por no haberlo dicho. ¿Y si en esos errores uno pierde a un amigo? Por más que hayas aprendido que no tenes que volver a hacer eso porque conociste las consecuencias, lo hecho está hecho. Se te fue alguien muy querido por un acto de inmadurez, de pelotudez extrema. Ya no podes hacer más, con un "perdón" nada se arregla, a lo sumo logras hacer que el otro entienda que estas arrepentido, pero eso no va a modificar mucho sus sentimientos.
Fucking vida.

11.1.12

Falsa sonrisa.

Cuando posamos para una foto generalmente sonreímos, aunque estemos en nuestro peor momento de la vida. ¿Por qué? Quizás sería mejor si expresáramos los que sentimos en ese instante. Pero por otro lado no es bueno, es decir de chicos nos enseñaron que hay que sonreirle a la vida, que si te dan mil motivos para llorar mostrarles mil uno para sonreír, que ante todo problema hay que sonreír.
Sin embargo, además nos dicen que no debemos esconder nuestros sentimientos, que no es bueno aguantar el llanto, que si algo te hace mal lo digas.
¿Entonces en que quedamos? ¿Te digo que estoy mal, que me hace mal verte con otra y que desearía ser yo la que te roba los besos, las caricias y los abrazos en ves de ella? ¿O me quedo en silencio fingiendo una sonrisa que es más falsa que las siliconas?

9.1.12

Quiero...


Quiero que sepas quien soy, que me quieras por mi forma de actuar y de ser. Quiero verte todos los días y poderte abrazarte. Quiero besarte y acariciar tu cabello. Quiero tener charlas que duren horas y que podamos reírnos de todo lo que pase. Quiero discutir con vos y arreglar nuestras diferencias. Quiero verte y que me sonrías, pasar noches inolvidables hablando o simplemente contemplándonos en silencio. Quiero tenerte y que nuestro amor dure para siempre. Quiero saber que vas a estar ahí cuando te necesite y que sepas que siempre en las buenas y en las malas te voy a apoyar. Quiero que me quieras de la misma manera que yo te quiero. Quiero que me veas de la misma forma que yo lo hago. Quiero soñarte cada noche y que nuestro día a día tengo algo nuevo para enseñarnos. Quiero aprender a vivir contigo y cometer errores para que me corrijas. Quiero ser feliz y que la razón de mi felicidad seas vos. Quiero que me regañes por las tonterías que hago. QUIERO TENERTE.

pd.: volvemos después de unos días al blog, y para desgracia mía me estoy enganchando, ¿se acurdan del chico de hace algunas entradas mi amor platónico? bueno resulta que ahora sabe quien soy asocia mi cara con mi nombre, pero sigue siendo platónico y ahora más que antes; vamos a ponerle un nombre "Señor H"

3.1.12

La partida

El tiempo pasa, los años continúan y ambos comenzamos a envejecer. Pareciera que nada te importara, que lo que vivimos no hubiera existido. Luego de tantos años juntos, de tantas peleas superadas; luego de tantos besos, caricias y abrazos... simplemente desapareciste. No dejaste rastro. 
Pensé que ibas a volver, que necesitabas un tiempo, después de todo lo vivido, aprendí a quererte como eras, bipolar, rebelde, no te gustaba que te den ordenes y cada tanto te gustaba irte de la ciudad, solo, al campo. Aprendí a quererte tal cual eras, aprendí que cuando estabas de malas era mejor no hablarte y dejarte que hagas lo que quieras. No era una dominada y eso lo tenías muy en claro.
Los días siguieron pasando, ya estaba por cumplir mis ochenta cuando mi nieta abrió el armario y sacó una caja de tamaño medio, con un dibujo de rosas rojas algo polvorienta. Me preguntó que era con la voz temblorosa y nostálgica le conté de nuestra historia de amor. Con intriga abrimos la caja como si yo jamás hubiera visto su contenido. En ella había cartas, fotografías, poemas y un libro en el cual se encontraba adentro una flor vieja y seca. Una lagrima recorrió mi mejilla y se me puso piel de gallina. Era inevitable con tu partida dejé de ser la persona alegre y tierna, me transforme en una mujer fría y solitaria. Marcaste mi vida de manera impresionante.

27.12.11

Fan

El lugar explotaba de gente. Había personas de todos lados, negros, blancos, asiáticos, hindúes, europeos, americanos, australianos, cubanos, noruegos y más. La diversidad social era increíble, todos compartiendo un mismo evento.
Entre la multitud se podían distinguir ciertas personas, por ejemplo vos. Estabas ahí, igual que siempre, con tu remera blanca y unas bermudas negras. Como una tonta me quede mirándote fijo, sin darme cuenta de que la gente de mi al rededor me miraba; estaba hipnotizada, enamorada, perdida y desconcertada.
Reaccioné cuando me viste, te reíste de forma tierna al ver mi cara. Desesperada me paré derecha y sonreí como si nada hubiera pasado, me acerqué a saludarte y tropecé un una lata de cerveza, caí al suelo completamente avergonzada, y como en un cuento de hadas te acercaste a ver si estaba bien y a levantarme.
Pasado el accidente nos dirigimos hacia el escenario, la banda de mis amigos estaba ubicándose para comenzar a tocar. Todo surgió con normalidad, como cada año. La única diferencia era que cuando terminaría el concierto, yo me iría con el baterista de la banda ganadora del concurso.
Después de tres años de estar perdidamente enamorada de Mike, logré confesarle lo que sentía y para sorpresa mía... Él no sentía lo mismo, sin embargo eso no me impidió seguir esforzándome en cumplir mi objetivo. Así fue como cinco meses después de mi declaración, comenzamos una relación abierta, la cual con el tiempo se fue tornando más seria. Hoy en día llevamos tres años en pareja.
Ya no soy una simple fan.

19.12.11

Amor lejano.

¿Vieron esos amores platónicos? Pero de los que tenes la posibilidad de conocer y de ser amigos, pero por una razón u otra no lo haces. Esta es mi nueva historia "amor a lo lejos". No es una novela ni un cuento. Es lo que me está sucediendo en este preciso momento de mi vida. Todo comenzó cuando nos conocimos, bueno te conocí vos a mí no.
Simplemente te vi tres veces en mi vida, de las cuales dos me saludaste pero sin saber quien era. Cuando te vi la primera vez, ya veía el casamiento, los hijos y todo un futuro perfecto. Me diste un beso en la mejilla y me sonreíste; estuviste un rato charlando con mis amigas y luego te fuiste.
La segunda vez, fue en la heladería, pasaste, saludaste, sonreíste y charlaste con mis amigos. Todo era igual, hasta que hoy, la tercera vez, tuve la oportunidad de hablarte y de que una amiga nos presentara, sin embargo te esquivé seguí mi camino. Fui una tonta, soy una tonta, no me conoces y ya tenes una "loquita" que te escribe.
Por el momento esta historia de amor inexistente seguirá así, cuando sepas quien soy, te hablaré; mientras tanto disfruto de recordar tu sonrisa.

17.12.11

Mi felicidad se debía a la tuya.

Estaba dispuesta a dejar todo. Ya no me importaba si me querías, si me necesitabas o si me odiabas. Si a vos te pasaba algo, yo iba a estar allí sosteniendo tu cabeza y diciéndote que todo estaría bien. ¿Qué ilógico no? Mientras yo dejaba mi vida para ir detrás de ti, tu habías dejado tu vida e ibas detrás de otra. Que tonta que fui, que tonta que soy; simplemente quería que seas feliz, hacía tus tareas, te ayudaba en los exámenes, me culpaba de tus errores y asumía la responsabilidad. Empeoraba lentamente mi vida, y mejoraba la tuya. Más tonta fui, cuando decidí que no importaba si vos no me agradecías por lo que hacía. Mi objetivo era que obtengas la felicidad, y lo logré, sin embargo no me di cuenta, de que yo no entraba en tu "proyecto feliz".
No sólo no apreciaste mi esfuerzo, sino, que también me alejaste de vos. Siempre busqué una excusa para acercarme, para estar cerca tuyo, para ayudarte, para justificar tus errores; creía que cuando los otros me decían "sos una boba, te estas dejando usar", se equivocaban.
En fin, cumplí mi meta y te hice feliz, dejé todo por vos. Pero no sólo fue eso, además, me convertí en una ilusa que pensó que la podías llegar a querer.

7.12.11

Sin importar el mundo, te dije lo que sentía.

Los minutos pasaban y yo quería hablar. Vos estabas con tus amigos, disfrutando de la fiesta mientra yo me encontraba sentada en un sofá mirando la gente bailar. Se acercaron dos amigos a preguntarme porque estaba allí, sola y deprimida, les conté la situación y me alentaron a hablarle. Luego busqué a mi mejor amiga, quien estaba muy enfiestada, sin embargo me ayudó. Te buscó y te dijo que me sucedía que tenía ganas de hablar.
Viniste y te sentaste al lado mio, me preguntaste que sucedía; largué todo, sin importar nada. Me miraste y sólo lograste pronunciar unas pocas palabras "no se que decirte".
Sinceramente no esperaba que dijeras más, ¿qué me podías decir?, no ibas a mentirme o hacer algo que no querías, yo te entendí pero parece que el resto no, todo pensaron que eras un tonto por no decirme nada, pero yo no esperaba absolutamente nada de vos, sólo que me supieras escuchar. No quería que entiendas ni que pidas perdón por algo que no hiciste. Estoy feliz con el simple hecho de haber expresado todo lo que sentía, cumplí una meta y también una apuesta (eso es lo de menos), hice un acto de valentía, ya que la mayoría de las personas oculta sus sentimientos.

2.10.11

La vida es una sola (Parte II.)


En el primer recreo decidí encarar a Emmy y hablar con él.
Allí estaba él con sus amigos riéndose, me acerqué con cara seria y de inmediato todos desaparecieron, quedamos nosotros solos. Tomé valor y comencé a hablar.
- Vi unas fotos, que me dejaron re mal, quiero que me digas si es verdad, no puedo creerlo por parte tuya.
- ¿Qué fotos? No se de que hablas.
- Si sabes de que hablo, fotos con Sofía, abrazados, a la risas, como si fueran amigos de toda la vida.
- Ah... (baja la cabeza), bueno yo no se como explicártelo, no quería hacer nada, yo estaba solo, ella apareció y sucedió, no sabía que hacer, me quedé helado, no podía reaccionar. Perdón amiga, te lo quería decir yo mismo, pero no me atreví.
- A mí no me tenes que pedir perdón, la que se merece un perdón es Carla.
- ¿Carla, que tiene que ver en esto?
- Sos de lo peor, me vas a decir que nunca supiste que está enamorada de vos, que fingió estar borracha para decirte que te quería y robarte ese beso. Sos un es estúpido si no sabías eso!
- Pero... Ella nunca me dijo nada, tenía mis dudas y mis pensamientos, pero nunca creí que estaba enamorada, pensé que era al pasajero. Sabes que no la lastimaría, es una mina de oro, tierna, linda... No lo sabía Eli. Yo mismo voy a hablar con ella.
- Lo bien que harías. Rápido, allí está todavía queda tiempo de recreo. ¡Anda!

(...)

- Carla... ¿Podemos hablar?
- Emmy... mm.. sí... ¿que que pasa? (empezó a tartamudear por los nervios).
- Mira... No pensé que esto fuera a pasar. Me refiero a nosotros dos hablando de esto.
- ¿Y qué sería "esto"? (haciendo gesto de comillas con las manos)
- Esto... que yo estuve con Sofía y vos estás mal, porque te pasa algo con migo, hace bastante me di cuenta de algunas cosas, pero no pensé que estabas enamorada... que sentías algo profundo. Yo no quería lastimarte. Ni siquiera quería estar con esa zorra, no quiero entrar en detalles. Perdón amiga, no era mi intención que estés mal.
- Vos no tenes que pedir perdón, no tenías porque saber lo que yo siento, estás en todo tu derecho de hacer y sentir lo que quieras, no quiero que te sientas atado a unas cadenas, por algo que no es. Está todo más que bien con vos, yo se lo que pasó, te entiendo y no me enojo. Es tu vida, no la mía, y no tenes que dejar de hacer las cosas que te gustan por una tonta que esta enamorada. Me tengo que ir.
- Carla... (quedándose con las palabras en la boca).

26.9.11

La vida es una sola (Parte I.)

Una mañana más, un desayuno más, un grito desesperado al ver que no encontras tu libro de ingles. Los tropiezos en la escalera mientras intentas ponerte las medias. Las tostadas quemadas, el café frío, el cabello despeinados y el aroma de la crema de afeitar de tu papá. Las quejas de un hermano que quiere seguir durmiendo y los insultos de tu mamá que está cansada de tener la misma rutina cada mañana: levantarse, hacer el desayuno, despertar a todos, cambiarse, volver a despertar a tu hermano, peinar a tu hermana menor y volver a despertar a tu hermano.
Era una mañana como la de todos los días, esperaba en la esquina de mi casa a mi amigo e íbamos caminando hasta la escuela.
Emmy tenía un humor distinto esa mañana, por momentos sonría exageradamente y largaba carcajadas que se escuchaban a cuadras; de golpe se ponía serio y miraba fijo el suelo sin emitir sonido. Sabía que mi amigo era algo bipolar y extraño, por eso es que lo quería tanto, sin embargo hoy era distinto, cambiaba de humor demasiado rápido.
No lo di mucha importancia en su familia había muchos problemas, quizá era por eso que estaba raro. Llegamos al colegio y nos separamos como lo hacíamos habitualmente, el con sus amigos y yo con las chicas. Estaban hablando de su fin de semana, de que habían salido a bailar, de que "esa zorra" había estado con el chico que le gusta a una de mis amigas. Yo tenía la conciencia limpia y estaba tranquila. Tan relajada y serena hasta que vi a "esa zorra", refregaba por todos lados un brazalete y una fotos, quizás serían fotografías de su última salida con su nuevo novio. Todo esta tan tranquilo en mi mundo, mi música no dejaba que escuchara a la gente hablando, apenas un murmullo.
Paso "esa zorra" (tiene nombre y ese es Sofía), y me dijo algo, me refregó su pulsera por la cara y mi mostró sus fotos. Apenas reconocí una cara en esa foto, no podía creer que mi mejor amigo haya estado con Sofía, me dijo que la detestaba que era una mala persona, y allí estaba la foto abrazados como amigos de toda la vida. Entendí por que su cambio de humor tan veloz. No sabía como decirme que había estado con ella. Claro, ese chico con el que estuvo que era el que le gustaba a una amiga era Emmy. Carla mi compañera en ingles, una chica dulce, flacucha, con cabello largo y colorado, estaba enamorada de mi mejor amigo. 
Me debía una larga charla con Emmy, pero el timbre me detuvo.

4.9.11

Desaparecer sin dejar rastro.

Otra mañana más, todo estaba en su lugar. La silla blanca estaba en la esquina de mi habitación. En ella estaba la ropa del día. La mesita al lado de mi cama, estaba intacta; el velador blanco, la caja floreada y hasta la revista de la noche anterior, que dejé caer entre sueños.
Lamentablemente todo seguía igual. La taza negra sin lavar en la cocina. La ropa sucia en un rincón del baño. La cortina de la sala de estar a medio abrir. No había ningún cambio, nada sucedió desde que cerré los ojos la noche anterior.
Sin embargo algo faltaba, algo tan valioso para mí, que era imposible no verlo, su presencia era notoria en el departamento del piso doce del edificio blanco que estaba enfrente al río.
Pero... ¿Por qué no estaba? Ayer a la tarde, mientras el sol desaparecía lo miraba a sus ojos negros, casi hechos de piedra, y parecían querer decir algo. No logré entender que quería decir. No le dí tanta importancia. Sin embargo debería haberme importado. Quizá lo que me quería decir era que se iba a ir, dejar todo intacto y desaparecer.

26.8.11

Capítulo V “La amada inmortal”


Los años pasaron Bobbie se jubiló, pero decidió quedarse en una habitación de su hotel. Había adoptado una niñita cuando tenía cuarenta, la llamo Tiffanie, en homenaje a su “amada inmortal”. Era algo así como la historia de Beethoven. Cuando murió dividió sus bienes para su hija y su amada. 
Pero a la pequeña hija de J. Bobbie Hoppes, le dejo, además, una caja antigua, llena de cartas. Si… Las cartas de Tiffanie a Bobbie y viceversa. 
El amor no siempre se da en la Tierra, Bobbie es el ejemplo de un amor inmortal. Él vivió gran parte de su vida, casado con un ángel. Enamorado de una ilusión; y realizando los sueños que su amada quería cumplir. Murió guardando un secreto, que su hija jamás supo, hasta hoy. Que la pequeña Tiffanie Junior, leyó las cartas de un amor que rompe fronteras, puertas y candados. Un amor que llegaba al cielo.

***

Espero que le haya gustado la novela, es super corta, la primer idea que tuve, era que sean diez o quince capítulos  pero... terminé en cinco (que mal). En fin, espero que la haya leído, les haya sorprendido el final y bueno la hayan disfrutado. El final surgió porque en mi colegio en el área de música vimos la película "Amada Inmortal" que narra la vida de Beethoven, comenzado en su muerte, y sembrando un enigma "¿Quién fue la amada inmortal de Beethoven?".
Saludos y que tengan un buen fin de semana.


25.8.11

Capítulo IV “Todas las cartas en algún momento llegan a su destinatario.”


Era un sobre blanco, un poco añejo, arrugado y con la palabra “J. Bobbie Hoppes”. Entré en duda, sólo una persona me decía “Bobbie” y era el hermano de aquella chica tan bella que me había dejado enamorada, casi un año atrás.
Todo parecía tan raro, la chica y su familia habían desaparecido, de repente aparecía una carta para mí con el nombre de Bobbie, me sonaba a algo que no provenía de tan cerca, algo de más allá.
Tome valor y abrí la carta. Ya había leído alguna vez las primeras líneas, pero ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿por qué? Hice memoria por unos segundos y me acordé de aquella vez que perdí una carta. ¿Sería la misma?
“Querido Bobbie…
Esperaba que leyeras mi carta, es una lástima que ya no este para decirte lo mucho que me gustas. Seguro te preguntas quién soy, no te lo voy a decir hasta el final de mi carta, no hagas trampa, no tendría sentido que te diga esto.
Hace una semana, estuve en tu hotel, no se si te acuerdas no la chica rubia de cabello ondulado, algo tímida y mal humorada. Bien, si no te acuerdas de mí no me enojaría, pasa tanta gente por tu residencia. Que por cierto, que bello es, los azulejos del baño color celeste; las paredes de las habitaciones con ese papel tapiz floreado; el perfume de las flores del jardín, que perfecto que es todo. En fin, como verás aprecié mucho tu hotel, era tan cálido y dulce, que no me arrepiento de haber terminado mi vida allí.
El motivo de mi carta, no es alagar el hotel, si no pedirte disculpas por no agradecerte los desayunos, ni las cenas. Tenía miedo de hablarte, sentía que cometería un error, que te molestaría, jamás se me ocurrió que serías tan buena persona.
Seguro te preguntas que pasó cuando desaparecí del hotel. Bien, es una gran historia, o por lo menos para mí, mi familia está triste, cree no debió haber sucedido, pero tenía que ser de esta manera, así me lo indicó Dios. Un auto, un borracho, una noche fría, algo de niebla y fin a mi vida. Suena raro, lo digo como si me hubiera gustado morir, pero el morir, me dio a entender lo buena persona que eres, te preocupaste por alguien que jamás te agradeció una comida, que no te hablaba y que sobre todo se fue sin decir adiós.
Cierto, la historia de mi muerte, ya me estaba olvidando. Bien, la noche del lunes seis de agosto, salí a caminar, necesitaba juntar valor, para hablarte, para decirte todo lo que sentía por vos. Iba algo despistada, y no había nadie en la calle, crucé sin mirar (gran error). No vi, al auto rojo y viejo que venía tan rápido como la velocidad de la luz… Y hasta ahí recuerdo. Sentí, muchos gritos, luces y manos levantando mi cuerpo. Tenía dos caminos. Abrir los ojos o irme con mis seres queridos allá arriba. Lo pensé una vez, hice algo así como una lista. Si me quedaba acá abajo, no sabía como sería mi verdadero final, mi familia adoptiva seguiría tratándome como quisiera y lo peor de todo no te podría dar esta carta ni hablarte. Así que lo decidí, respiré profundo y abandoné todo, sentí lastima por mi hermano, el me quería, y también por ti. Mire el lado positivo, estaría con mis padres, con mi verdadera familia, te entregaría esta carta (que creo dice todo lo que siento) y en fin, estaría mejor, pasaría a “la mejor vida”.Y así, me fui allá lejos de todo a ser completamente feliz.
Entiendo, que digas “esto es una broma de mal gusto, una muerta me escribe una carta”. Pero es así, “una muerta te escribe una carta”. No estoy loquita ni nada de eso, soy bien cuerda, y te adoro. Escribo esto, para decirte que estoy bien, que gracias a vos, valió la pena morir. Ahora estoy siempre junto a vos.
Si te interesa responder esta carta, solo tiene que agarrar una hoja en blanco, escribir, ponerla en un sobre. En el sobre debes escribir “Tiffanie”. Se la das al cartero y el sabrá que hacer.
PD: Sos algo descuidado casi un año tuve que esperar a que me leyeras.
Te amo Bobbie.”

No entendía, pero hice caso a lo que decía “Tiffanie”. Entregué mi carta al anciano con barba blanca y arrugado, que decía ser el cartero. Unos días después volvió el hombre con un sobre para mí. Era una carta de Tiffanie.
***
¡Feliz cumpleaños hermano!

24.8.11

Capitulo III “A un paso de la verdad.”

“Querido Bobbie…
Esperaba que leyeras mi carta, es una lástima que ya no este para decirte lo mucho que me gustas. Seguro te preguntas quién soy, no te lo voy a decir hasta el final de mi carta, no hagas trampa, no tendría sentido que te diga esto…”

Un grito desde la recepción interrumpió mi lectura. Tiré la carta al suelo y salí corriendo para saber que sucedía.
“No debí haber salido” pensaba mientras volvía a mi habitación resignado. La señora de la habitación 146, había visto una avispa en el jardín (es bastante lógico encontrarse una) y comenzó a gritar que debían fumigar el establecimiento por plagas.
Entré a mi dormitorio para seguir leyendo la carta, pero ya no estaba sobre mi cama; revisé los cajones, el suelo, la ropa y nada. La ventana estaba abierta y había un poco de viento. Había perdido la carta, ya no podría saber quien la había escrito y cual era el mensaje; y todo por una estúpida mujer que se quejaba de un insecto. Estaba muy furioso, no podía quedar así la cosa, no podía.
Decidí que cuando terminara mi jornada de trabajo iría a buscar la carta. Seguro estaría por el jardín.
Pasaron las horas, tenía un descanso, el cual utilicé para buscar la carta. Revisé los pasillos, las habitaciones vacías, el patio de invierno, la recepción, el jardín, la sala de estar y la cocina. Nada. No estaba, había desaparecido.
“Quizás el viento se la llevo. Por ahí no debía leer eso, no me correspondía…” Pensaba mientras caminaba de un lado a otro dentro de mi dormitorio.

Algunos meces después…

- ¿Usted es J. Hoppes? – Dijo con tono dudoso el cartero.
- Sí, el mismo, ¿que necesita? Le informo que las cartas para los habitantes del hotel, se entregan a partir de las cinco de la tarde.
- Comprendo, pero esto es para usted.
***
Gracias por lo comentarios, no se bien si son muchos los que leen la novela, pero quiero agradecerles, porque aunque sean tres los que me leen, para mí significa y mucho. La semana pasada estuve enferma (nuevamente), por eso no subí nada. Estas semanas son de sierre de trimestre, por lo tanto tengo una avalancha de trabajos, evaluaciones y lecciones que dar. Lo bueno es que mi esfuerzo se valoró y con un diez en formación ética y ciudadana, nada mal (en serio, es genial); hoy además me entregaron un trabajo de economía que era en parejas; mi compañera y yo, obtuvimos un "casi nueve", lo escrito por la profesora era imposible de leer, le preguntamos que decía allí y nos respondió "casi nueve".

20.8.11

Capitulo II “Irse sin decir adiós.”

Al llegar el mediodía, la familia de la chica, no estuvo en el almuerzo. Supuse que se habrían enojado e ido del hotel; ya que mi reacción había sido descortés. Recorrí el pasillo de las habitaciones familiares, y noté que en la puerta 118, había un sobre. Miré hacia ambos lados, asegurándome de que no hubiera nadie. Me acerqué al papel y en él, estaba escrito, con una cursiva muy prolija, la palabra “Bobbie”. Recordé qué así me llamaba el pequeño hermano de la adolescente. Tuve el atrevimiento de tomar el sobre y guardarlo en mi bolsillo derecho. Corroboré que nadie estuviera viendo y me fui.
Después de una tarde problemática, y llena de cosas rotas por la familia de la habitación 173, tuve mi tiempo libre. Estaba tan cansado que lo único que quería hacer era acostarme y dormir; no cené, ni saludé a mis colegas del hotel; simplemente me desplomé sobre mi pequeña cama y me relajé.
A las seis y media de la mañana sonó mi reloj despertador. Era una pequeña cajita negra algo golpeada, con agujas rojas y números romanos.
Estaba esperando a que bajara la familia de “ella” (así le decía). Sin embargo nadie bajó. A las nueve de la mañana escuche personas hablando. Supuse que serían ellos; pero sólo era la pareja de la habitación 89. Mi ánimo se derrumbó. Pensé que no volverían más, veía todo negativo.
Pasaron las semanas y el frío se fue. Ya era hora de guardar mi ropa de invierno en el ropero. Primero acomodé los buzos, seguí con los pantalones largos, dejé algunos a mano, por si acaso. Seguí así, hasta que me tropecé con una de las patas de la silla y caí al suelo. Estuve unos minutos observando todo desde allí abajo; pude ver que mi abrigo que estaba bajo la cama, lo tomé y lo sacudí un poco para quitarle el polvo. Se calló un sobre blanco, arrugado y con algo escrito.
No recordaba haberlo visto antes, lo recogí del suelo, lo examiné y lo abrí…