14.8.11

Capitulo I “Las mañanas del hotel.”

Allí estaba ella, como todas las mañanas, esperando a que su familia bajara a desayunar. Generalmente en
ese horario el comedor del hotel estaba vacío; pero desde que ella llegó, yo no estaba solo.
Jamás me atreví a decirle algo, tenía miedo de que me rechazara.
Caminaba hacia la misma mesa y se sentaba en la misma silla cada día. Su rostro expresaba tristeza, soledad y algo de mal humor. Tenían un cabello, de un rubio muy claro, que se movía con la brisa y parecía bailar. Se podía sentir una respiración, tranquila y pacífica.
Desayunaba lo mismo cada mañana. Tres tostadas con mermelada de arándanos, un té de manzanilla, el cual yo mismo preparaba, y un exprimido de naranja. Me esmeraba en hacer las tostadas más sabrosas, en que el té estuviera a temperatura justa y que el exprimido no tenga ninguna semilla.
Sus padres eran muy amables, decían "por favor" y "gracias" cuando les servía. Tenía un hermano menor, quizás de unos ocho o nueve años, era muy juguetón, corría por todo el jardín y me llamaba "Bobbie". Algunas tardes pasaba una señora con mucho cabello, algo rizado y de color marrón claro. Era alta, y muy bien vestida; saludaba a la familia de la chica, tomaba el té con ellos y se retiraba del hotel cuando anochecía.
Los días pasaban y ella seguía bajando a las siete en punto de la mañana, para sentarse en la misma silla de la misma mesa; esperaba a que los demás se sentaran, me hechizaba con una mirada dulce y ahí era cuando yo me acercaba para servir el desayudo.
Un martes (lo recuerdo bien), ella faltó al desayuno. Su familia se veía muy mal. Como si algo terrible hubiera pasado. No era de mi incumbencia preguntar que había sucedido con la bella chica. Sin embargo, mi gran y torpe boca emitió sonido y no cualquiera, se me escapó y pregunté por la ausencia de la joven. En vez de escuchar una respuesta como "vete, no te interesa", vi como una lágrima recorría el rostro de la madre de la adolescente. Ahí fue cuando retrocedí, pedí disculpas y me retiré casi a trote de la vergüenza que corría por mi piel.

3 comentarios:

  1. La había empezado hace bastante, y había subido este capítulo, pero lo borré y ahora lo subí de nuevo, para que los capítulos estén continuos.

    ResponderEliminar
  2. ¿Que le sucedió a la chica?, joder que no lo dejes así. Que le debió de pasar algo si su madre termino llorando con la pregunta del chico.
    y que lindo eso de que se esmeraba para que el desayuno este perfecto. Espero que subas pronto y pases a comentar ¿Ok?



    Te cuento que hace varios días me quería pasar, pero creo que el blog andaba con problemas por que no podía entrar a tu blog, y recién ayer pude y hoy me paso a comentar con tiempo. Pero bueno disculpa si no he podido comentarte mucho. Un abrazo y nos comentamos,

    ResponderEliminar

¡Libera tensiones y descargate!